Porque el Tango es triste, parte 1

En un evento de Tango se acercó una señora del público y me preguntó “porque el Tango es triste?”, en no más de un minuto esbocé algunas ideas, pero aquí va con más detalles, producto de una investigación más profunda.

El tango es triste por vocación y por herencia, ya que entró en el Río de la Plata en boca de los negros. En varios dialectos africanos la palabra tango significa un lugar cerrado. Sábato vincula el tango con lo “esencialmente argentino” porque lo cree fruto de una metafísica de la historia nacional: “pocos países en el mundo debe de haber en que el sentimiento de nostalgia sea tan reiterado: en los primeros españoles, porque añoraban su patria, lejana; luego en los indios, porque añoraban su libertad perdida y su propio sentido de la existencia; más tarde en los gauchos desplazados por la civilización gringa, exilados en su propia tierra, melancólicamente rememorando la edad de oro de su salvaje independencia; en los viejos patriarcas criollos, porque sentían que aquel hermoso tiempo de la generosidad y de la cortesía se convertía en el materialismo y mezquino territorio del arribismo y de la mentira”. Y a esa base híbrida de sucesos y sensaciones se suma un último hecho significativo: “los inmigrantes, porque extrañaban su viejo terruño europeo, sus costumbres milenarias, sus navidades de nieve junto al fuego, las viejas leyendas de sus lares”.

Orquesta típica

Se denomina orquesta “típica” la formación musical dedicada a la interpretación de música popular de una región. El término se usa para designar agrupaciones de tamaño medio (de 8 a 12 músicos). 

En el caso argentino y uruguayo, el uso del término orquesta típica quedó ligado al tango.

Como ya lo hemos visto, en sus orígenes el tango se ejecutaba con guitarras, flauta y violín, y más tarde, el bandoneon sustituiría a la flauta, retomada un siglo después por Astor Piazzolla en su octeto y su noneto de tango.

El origen del término «orquesta típica criolla», se debe al bandoneonista, director y compositor Vicente Greco (1888-1924). Se utiliza en general, pero vale aclarar que se entiende por orquesta a aquella formación con dos o más violines o bandoneones. Habitualmente dichas orquestas están compuestas por los instrumentos propios del género que interpretan, siendo en el caso del tango: el piano, bandoneones, violines, contrabajo, guitarra, flauta, y en muchos casos viola y violonchelo.

Originalmente, los músicos debían «rodar», es decir ir de boliche en boliche. A partir de la inclusión del tango en ámbitos sociales más destacados (originariamente se escuchaba en prostíbulos y suburbios), los músicos ya podían ser más sedentarios y no verse obligados a llevar sus instrumentos de un lado a otro, lo que les permitió incluir por ejemplo el piano, que no es portátil.

Instrumentos musicales del Tango

Instrumentación tradicional

Clásicamente, el tango se interpreta mediante orquesta típica o sexteto y reconoce al bandoneón como su instrumento esencial.

Se ha dicho que bandoneón y tango son la misma cosa. De origen alemán, fue adoptado por los tangueros al iniciarse el siglo XX para reemplazar la presencia inicial de la flauta y completar el sonido inconfundible del tango. Cátulo Castillo le atribuye al bandoneón la definitiva sonoridad de lamento que tiene el tango, su inclinación al quejido, al rezongo.

El bandoneón le impuso al tango su definitiva forma compleja, integrando la melodía en una base simultáneamente rítmica y armónica.

Esta complejidad melódica-rítmica-armónica, fue fortalecida más adelante con la incorporación del piano, en sustitución de la guitarra, y el desarrollo de una técnica de ejecución especialmente tanguera, fundada en la percusión rítmica. De este modo la base instrumental del tango queda definida como cuarteto de bandoneón, piano, violín y contrabajo (puede haber guitarra).

Sobre sus instrumentos se conforma la orquesta típica original de tango, inventada por Julio de Caro en los años veinte y consolidada principalmente en forma de sexteto con la siguiente integración: piano, dos bandoneones, dos violines y contrabajo. La orquesta de tango, propiamente dicha, sigue el mismo esquema, ampliando el grupo de bandoneones, y agregando violas y violonchelos al grupo de las cuerdas.

Historia del Tango, parte 4

Nacimiento de los grupos de Tango

El primer grupo de tango, estuvo compuesto por dos afroargentinos, el Negro Casimiro Alcorta (en violín) y el Mulato Sinforoso (en clarinete), a los cuales se les agregaría algún guitarrista para marcar correctamente los compases y el ritmo del tango. Actuaron en Buenos Aires desde principios de la década de 1870 hasta principios de la década de 1890. El Negro Casimiro es autor de Entrada prohibida, luego firmada por los hermanos Teisseire, y de La yapa; a su vez, se le atribuye el tango Concha sucia, el cual más tarde sería modificado y firmado por Francisco Canaro como Cara sucia. Cabe decir, que se cree que este dúo fue autor y ejecutor de muchos de los primeros tangos que hoy figuran como anónimos, ya que en esa época no se solían firmar las obras.

Por último, es de destacar que mientras que, enmarcadas en dichas fechas, en Argentina hay todas estas referencias históricas vinculadas al tango (como género musical), los primeros análisis sobre el tango en Uruguay, lo hizo un testigo protagónico de ese entonces: el pianista uruguayo Alberto Alonso. Dichos escritos han sido analizados, entre otros por Enrique Binda, quien da su punto de vista (bastante objetivo y fiable, al parecer) sobre la génesis del tango situándolo en un lugar geográfico real y concreto, el Gran Buenos Aires. Por su parte el historiador Ricardo García Blaya en su libro: Historia del tango y la milonga. Buenos Aires: El Ateneo – Yenny, 2003, sostiene que el tango nació en la zona del Río de la Plata, más precisamente en Buenos Aires, extendiéndose luego a ciudades como Rosario y Montevideo. También, la Dra. Marta Rosalía Norese ha escrito una tesis doctoral muy completa, en la cual relacionan total y exclusivamente al tango con Buenos Aires (Argentina).

Material enviado desde Buenos Aires, Argentina

Carla Pugliese Trío: Artículo de Jorge Padula Perkins, periodista, poeta y compositor de Tangos.

Carla Pugliese es una artista ecléctica y multifacética. Desde pequeña, y con la orientación de su madre, la reconocida Beba Pugliese, aprendió a acariciar las teclas del piano en busca de sonidos armoniosos…música.

Transitó lo clásico y lo contemporáneo con igual entusiasmo y entrega y recaló –como no podía ser de otra manera pensará alguien por la sangre de Beba y don Osvaldo Pugliese que corre por sus venas- en el tango y la milonga.

Compositora de una incontable cantidad de temas, en su mayoría tangos y milongas, ha producido muchas piezas instrumentales, pero también algunas con letra propia, de Axel Mastronardi  y de Jorge Padula Perkins.

Tras dos giras por Europa realizadas en el año 2013, en el 2014 sorprendió sumando a su habitual formación de guitarra (Axel Mastronardi) y bandoneón (Carla Pugliese), otro intérprete de guitarra (Alfredo Figueras) y conformando el “Carla Pugliese Trío”, que está realizando constantes actuaciones en la ciudad de Buenos Aires.

Del “Carla Pugliese Trío” , grabado en vivo en abril de 2014 en Buenos Aires, son estos dos videos, en los que el grupo interpreta los tangos “Soñé un abrazo” y “En una calle cualquiera”

“En una calle cualquiera”  http://youtu.be/XWaixtgH5Ck

“Soñé un abrazo”  https://www.youtube.com/watch?v=EV95-tI-S7Q

 

Historia del Tango, parte 3

Raíces del Tango

Se estima que el Tango se nutrió de otros estilos musicales como la payada, la milonga campera pampeana, el candombe afroargentino, y posteriormente de la habanera cubana.

En 1866, un periódico argentino emplea por primera vez el término «tango» (refiriéndose al género musical más identificado con la palabra «tango») para designar la canción La coqueta.

En 1876, en Buenos Aires se hizo muy popular un tango-candombe llamado El merenguengué, que se convirtió en éxito en los carnavales afroargentinos que se celebraron en febrero de ese año. Se interpretaba con guitarra, violín y flauta, además de los tambores de candombe afroargentino (llamador y repicador). Se ha planteado seriamente, que haya sido este contexto uno de los fuertes puntos de partida del nacimiento y desarrollo del tango.

La primera partitura de la que existe registro (aunque sin autor) es La canguela (1889) y se encuentra en el Museo de la Partitura de la Ciudad de Rosario. Por otro lado, del primer tango que se tiene registro (con autor registrado) es El entrerriano ―estrenado en 1896 e impreso en 1898― del afroargentino Rosendo Mendizábal.

A su vez es interesante saber que, entre 1870 y 1900 en el Gran Buenos Aires sonaban tangos tales como: El queco (autor anónimo, 1874); Señora casera (anónimo, 1880); Andate a la recoleta (anónimo, 1880); El porteñito (Gabriel Díez, 1880); Tango n.º 1 (José Machado, 1883); Dame la lata (Juan Pérez, 1883); Qué polvo con tanto viento (Pedro M. Quijano, 1890); No me tires con la tapa de la olla (anónimo, 1893); El talar (Prudencio Aragón, 1895); Concha sucia (El Negro Casimiro).

Historia del Tango, parte 2

El origen de la palabra Tango

El término parece provenir del idioma ibibio (idioma de la familia lingüística Níger-Congo), tamgú: ‘tambor’ y ‘bailar (al son del tambor)’. Se desconoce a ciencia cierta si la palabra española tambor proviene de este ibibio tamgú o del árabe hispánico tabal. En el siglo XIX, en la isla El Hierro (de las islas Canarias) y en otros lugares de América, la palabra «tango» significaba ‘reunión de negros para bailar al son del tambor’.

A finales del siglo XVIII (entre 1780 y 1791) el cabildo de la Buenos Aires emitió al menos tres informes al virrey, denunciando las prácticas músicales y religiosas de los esclavos. Una de ellas se efectuó en 1789, Manuel Warnes (entonces funcionario del cabildo de Buenos Aires), elevó una denuncia contra ciertas prácticas de los esclavos africanos y sus descendientes (esclavos afroargentinos) residentes en Buenos Aires diciendo lo siguiente: “No permitan semejantes bailes y juntas las del tango, porque en ellas no se trata sino del robo y de la intranquilidad para vivir los negros con libertad y sacudir el yugo de la esclavitud”.

En los albores del siglo XIX, el cabildo de Montevideo certificó la existencia de los Candombes, a los que llama alternativamente Tangos o Tambos, prohibiéndoles llevar a cabo su actividad escénica bajo el argumento de la lesión a la moral pública y castigando a sus cultores. Una resolución del Cabildo de Montevideo de común acuerdo con el gobernador Francisco Javier Elío del 26 de setiembre de 1807, cuyo título es “Sobre Tambos bailes de negros” reza: “Que respecto á q. los Bailes de negros son por todos motivos perjudiciales, de prohivan absolutam. dentro y fuera de la Ciudad, y que se imponga al que contrabenga el castigo de un mes álas obras publicas“. En el Índice General de Acuerdos, un libro manuscrito de esa misma época, se utiliza la palabra Tangos por Tambos.[]

El historiador Ricardo Rodríguez Molas investigó los lenguajes de los esclavos llevados a la Argentina. La mayoría provenía de etnias de Congo, el golfo de Guinea y el sur de Sudán. Para ellos, tangó significaba ‘espacio cerrado’, ‘círculo’ y cualquier espacio privado al que para entrar hay que pedir permiso. Los traficantes de esclavos españoles llamaban «tangó» a los lugares donde encerraban a los esclavos, tanto en África como en América. El sitio donde los vendían también recibía ese nombre. Antes de 1900 a este género se lo llamaba «tango canyengue», palabra de origen africano. Los negros porteños la pronunciaban caniengue y desde 1900 los blancos lo escribieron y pronunciaron canyengue (con la ye porteña).

El «caminar canyengue» es una manera de caminar del compadrito, de cadenciosos movimientos de cadera. También se lo llama «caminar arrabalero», siendo «arrabal», los suburbios o barrios bajos de las antiguas ciudades de Buenos Aires y Montevideo (en esta ciudad era característica la zona del Bajo con la calle Yerbal). Como lo representa Tita Merello en la película Arrabalera (1945).

Material enviado desde Buenos Aires, Argentina

Artículo de Jorge Padula Perkins, periodista, poeta y compositor de Tangos.

Jorge Padula Perkins, desde Buenos Aires, nos presenta, a Rodrigo Stottuth un músico boliviano radicado en Alemania que compone tangos, testimonio vivo de la universalidad de la música rioplatense, es parte de la obra de Rodrigo Stottuth como compositor e intérprete. Prolífico y versátil, los caminos creativos de Stottuth en la música han transitado los más diversos géneros y estilos, entre ellos, no ha estado ajeno el tango, patrimonio cultural de la humanidad y el vals, un ritmo que ha atravesado distintas culturas y, en ocasiones, se ha entramado con el tango a través de compositores e intérpretes. Con letra del argentino Jorge Padula Perkins, Rodrigo Stottuth ha compuesto dos tangos y un vals.

Los tangos son:

“Todavía voy por más” (que, a través de la metáfora del andar en bicicleta, plantea a la vida, en cualquier momento y edad, como ocasión oportuna para ser, hacer y crear siempre un poco más).

http://www.goear.com/listen/09c4d41/todavia-voy-mas-tango-jorge-padula-perkins-rodrigo-stottuth-rodrigo-stottuth-nery-gonzalez-artunduaga

“Tango del recuerdo” (que rememora con nostalgia –uno de los elementos temáticos recurrentes en el tango clásico- épocas de niñez y juventud).

http://www.goear.com/listen/91a724a/tango-del-recuerdo-nery-gonzalez-artunduaga-y-rodrigo-stottuth

Y el vals

“Estoy” (que, de manera simple plantea la esperanza de una persona que vive en soledad, respecto del encuentro con el amor de pareja)

 

Historia del Tango, parte 1

Estimados(as) tangomanos(as):

El objetivo de este portal es difundir el Tango, por lo que a partir de hoy y en forma periódica estaremos entregando en forma parcializada, información obtenida de distintas fuentes públicas. Gracias a internet y revistas especializadas, es posible obtener información, que de lo contrario, sería imposible conocer la evolución histórica y cultural que nos ha legado esta maravillosa danza. Partiremos con:

Historia del Tango.

El tango es un género musical tradicional de Argentina y Uruguay, nacido de la fusión cultural entre emigrantes europeos, descendientes de esclavos africanos y de los nativos de la región del Río de la Plata.

En esencia, es una expresión artística de naturaleza netamente urbana y raíz suburbana (arrabalero), que responde al proceso histórico concreto del mestizaje biológico y cultural de la población rioplatense pre-inmigración y la inmigración masiva, mayoritariamente europea, que reconstituyó completamente las sociedades rioplatenses, a partir de las últimas décadas del siglo XIX.

Su interpretación puede llevarse a cabo mediante una amplia variedad de formaciones instrumentales, siendo las más características el cuarteto de guitarras, el dúo de guitarra y bandoneón, el trío de bandoneón, el piano y contrabajo, así como la orquesta típica o el sexteto.

Las letras de sus canciones están compuestas basándose en un argot local llamado lunfardo que, suelen expresar las tristezas, especialmente, en las cosas del amor, que sienten los hombres y las mujeres de pueblo, circunstancia que lo emparenta en cierto modo con el blues, sin que ello obste al tratamiento de otras temáticas, incluso humorísticas y políticas.

Enrique Santos Discépolo, uno de sus máximos poetas, definió al tango como «un pensamiento triste que se baila»

En 2009 fue presentado por los presidentes de la Argentina y Uruguay para ser incluido, y finalmente aprobado en la Lista del Patrimonio Cultural Inmaterial (PCI) de la Humanidad por la UNESCO.

El tango “Viajar en tren” en la autorizada voz de Font-Agust​í

Artículo enviado por  jorge padula jopa52@yahoo.com.ar, desde Buenos Aires, Argentina.

“En el viejo mundo se creaban al principio las poblaciones, y después se construían para ellas los ferrocarriles. En esta tierra nueva ocurría lo contrario. Primeramente se habían tendido los rieles a través del desierto: después, de cincuenta en cincuenta kilómetros, se creaba una estación, formándose un pueblo en torno a ella”, escribió Vicente Blasco Ibánez (“La tierra de todos”, 1922), “sobre el vínculo entre el ferrocarril y la construcción de Argentina”, asevera Jordi Font-Agustí al momento de analizar el tango “Viajar en tren”