En un evento de Tango se acercó una señora del público y me preguntó “porque el Tango es triste?”, en no más de un minuto esbocé algunas ideas, pero aquí va con más detalles, producto de una investigación más profunda.
El tango es triste por vocación y por herencia, ya que entró en el Río de la Plata en boca de los negros. En varios dialectos africanos la palabra tango significa un lugar cerrado. Sábato vincula el tango con lo “esencialmente argentino” porque lo cree fruto de una metafísica de la historia nacional: “pocos países en el mundo debe de haber en que el sentimiento de nostalgia sea tan reiterado: en los primeros españoles, porque añoraban su patria, lejana; luego en los indios, porque añoraban su libertad perdida y su propio sentido de la existencia; más tarde en los gauchos desplazados por la civilización gringa, exilados en su propia tierra, melancólicamente rememorando la edad de oro de su salvaje independencia; en los viejos patriarcas criollos, porque sentían que aquel hermoso tiempo de la generosidad y de la cortesía se convertía en el materialismo y mezquino territorio del arribismo y de la mentira”. Y a esa base híbrida de sucesos y sensaciones se suma un último hecho significativo: “los inmigrantes, porque extrañaban su viejo terruño europeo, sus costumbres milenarias, sus navidades de nieve junto al fuego, las viejas leyendas de sus lares”.

